La cuenta atrás ha llegado a su fin. A tan solo 7 días para que el balón comience a rodar de manera oficial en la competición, la dirección deportiva del Atlético Sabiote da un último y certero golpe de efecto al mercado.
El club hace oficial las incorporaciones de Rubén y Antonio Javier, dos refuerzos de garantías que llegan en el momento idóneo para apuntalar la plantilla justo antes del esperado estreno en liga frente al Mogón CF.
Con la llegada de Antonio Javier, el equipo apuntala de manera definitiva el carril izquierdo. El nuevo lateral zurdo se ha formado en las categorías inferiores del CD Úbeda Viva, demostrando ser un jugador de gran recorrido, riguroso en la marca y con capacidad para proyectarse en ataque.
Por su parte, la incorporación de Rubén supone el regreso al San Ginés de un viejo conocido para la afición rojilla. El atacante ya vistió la camiseta del Atlético Sabiote durante varias temporadas, alternando su trayectoria deportiva con etapas en el CD Úbeda Viva tanto en la disciplina de fútbol 11 como en fútbol sala. Gracias a su depurada calidad técnica y visión de juego, Rubén dotará al cuerpo técnico de una enorme versatilidad, pudiendo desenvolverse con soltura en ambas bandas o actuar en posiciones más centradas según las necesidades del choque.
El próximo fin de semana, el Estadio San Ginés de la Jara vestirá sus mejores galas para albergar una cita repleta de alicientes. Ante una afición siempre exigente pero incondicional, se vivirá la puesta de gala de los nuevos fichajes que han llegado este verano, combinada con el esperado reencuentro de la marea rojilla con sus jugadores renovados.
Además, el encuentro supondrá el debut oficial de Ángel Blanco en el banquillo del Atlético Sabiote. El técnico afronta con máxima ilusión el reto de dirigir al primer equipo en su feudo y ante su gente, buscando arrancar el campeonato con los primeros tres puntos en el casillero.
Sin embargo, este inicio de curso viene acompañado de un momento profundamente emotivo. Justo a las puertas del debut liguero, Pepo, uno de los grandes baluartes del vestuario y capitán de la entidad, ha tomado la decisión de colgar las botas. Su marcha deja un vacío enorme en el terreno de juego, pero su legado permanece intacto: su paso por el Atlético Sabiote deja una marca imborrable y marca el camino a seguir para las nuevas generaciones, representando como nadie el valor del compromiso, la entrega y la lealtad absoluta a los colores rojillos.


